¿Qué entidades suelen ofrecer microcréditos abusivos?

Los microcréditos y préstamos rápidos se han convertido en una de las formas más extendidas de financiación inmediata en España. Su aparente facilidad —dinero en minutos, sin nómina y sin apenas requisitos— ha provocado que miles de personas recurran a ellos en momentos de urgencia económica. Sin embargo, detrás de esta inmediatez se esconden intereses desorbitados, falta de transparencia y prácticas que los tribunales han considerado auténtica usura.

En este artículo, como abogados especialistas en microcréditos, analizamos qué entidades suelen ofrecer microcréditos abusivos, cómo funcionan realmente estos productos y por qué pueden convertirse en una trampa financiera difícil de gestionar. Comprender sus riesgos es el primer paso para saber cuándo es posible reclamar y cancelar la deuda, protegiendo tus derechos como consumidor.

¿Qué son los microcréditos?

Los microcréditos son préstamos de importes pequeños que se conceden de forma casi inmediata y sin apenas requisitos, normalmente a través de páginas web o aplicaciones móviles. Aunque se presentan como una solución rápida para personas con urgencia económica, en realidad suelen implicar costes desproporcionados, plazos extremadamente breves y TAE que pueden superar el 1.000 %, 2.000 % e incluso 10.000 %, situándose de lleno dentro de lo que los tribunales consideran usura. Además, muchas de estas entidades dirigen su publicidad a perfiles vulnerables —como personas sin nómina, con deudas o en ASNEF— lo que incrementa el riesgo de caer en un ciclo de endeudamiento difícil de revertir.

Características generales de los microcréditos abusivos

  • TAE extremadamente elevadas: Los intereses no se expresan de forma clara y pueden superar el 2.000–4.000 % o más. Esto provoca que un préstamo de apenas 200 o 300 euros termine multiplicando su coste real y atrapando al consumidor en una deuda creciente.
  • Plazos muy cortos para devolver el dinero: Normalmente entre 7 y 30 días, lo que dificulta el pago y fuerza al usuario a renovar el préstamo varias veces. Cada renovación implica más intereses, comisiones y penalizaciones.
  • Publicidad dirigida a personas vulnerables: Muchos anuncios se enfocan en quienes están en ASNEF, no tienen nómina o atraviesan dificultades económicas. El objetivo es captar a consumidores con menor capacidad de defensa frente a las condiciones abusivas.
  • Aparente facilidad para obtener el crédito: Se conceden sin analizar la solvencia real del solicitante. Esta falta de evaluación es un indicador clave de mala praxis y puede reforzar una reclamación de usura ante los tribunales.
  • Comisiones desproporcionadas y falta de transparencia: Gastos por gestión, renovación, impago o ampliación que no se explican con claridad. El consumidor cree que devuelve una cantidad concreta, pero en realidad está entrando en un bucle de deuda.
  • Préstamos orientados al uso inmediato y emocional: Mensajes como “dinero al momento”, “solicítalo en 5 minutos” o “sin preguntas” fomentan decisiones impulsivas y ocultan el verdadero coste financiero del producto.

Entidades más comunes de microcréditos abusivos en España (listado actualizado para 2026)

Moneyman

Moneyman es una de las plataformas de microcréditos más conocidas en España y también una de las que aplica TAE extremadamente elevadas, especialmente en renovaciones o en préstamos posteriores al primero. Aunque su publicidad destaca el “primer préstamo sin intereses”, la realidad es que, en cuanto el usuario vuelve a solicitar financiación o necesita ampliar plazos, las cifras se disparan. Sus plazos ultracortos —generalmente 30 días— y las comisiones por aplazar el pago provocan que muchos usuarios entren en una espiral de deuda difícil de frenar, lo que convierte a Moneyman en una de las entidades con más reclamaciones por usura en la actualidad.

Vivus

Vivus se ha posicionado como líder en microcréditos rápidos, pero sus condiciones financieras han sido ampliamente criticadas. Sus préstamos suelen ser de importes pequeños, pero con una TAE que puede superar el 3.700 %, generando un coste real desproporcionado para el consumidor. Al igual que otras entidades del sector, Vivus concede créditos sin apenas estudiar la solvencia del solicitante, lo que incrementa el riesgo de impago y favorece la repetición de préstamos. Además, su estrategia de marketing se dirige en ocasiones a personas con dificultades económicas, lo que refuerza la posibilidad de que estas condiciones sean consideradas abusivas y reclamables judicialmente.

MyKredit

MyKredit ofrece microcréditos inmediatos orientados a clientes que necesitan pequeñas cantidades de dinero en plazos muy cortos. Aunque su solicitud es extremadamente rápida, esto suele traducirse en intereses exponencialmente altos, falta de transparencia en las comisiones y renovaciones automáticas que incrementan la deuda. Muchos clientes denuncian dificultades para entender el coste real del préstamo, ya que los términos no se muestran de forma clara antes de completar la solicitud. Estos elementos, combinados con una TAE que puede superar miles por ciento, hacen que MyKredit encaje completamente en el perfil de entidad susceptible de generar usura financiera según la doctrina del Tribunal Supremo.

Kviku

Kviku opera principalmente a través de plataformas digitales y se caracteriza por aprobar microcréditos en cuestión de minutos, incluso a usuarios que figuran en ficheros como ASNEF. Sus préstamos suelen concederse sin verificación suficiente de solvencia y con plazos extremadamente breves, lo que incrementa el riesgo de que el consumidor quede atrapado en una cadena de renovaciones y recargos. Las TAE asociadas a Kviku pueden superar fácilmente el 3.000%, situándolo en los parámetros que la jurisprudencia considera usurarios. Su falta de transparencia en los costes totales y los procesos de ampliación del préstamo también generan numerosas reclamaciones.

Pepper

Pepper se presenta como una alternativa de financiación rápida y flexible, pero en la práctica aplica intereses tan elevados que convierten cualquier préstamo pequeño en una obligación difícil de sostener. Sus microcréditos pueden alcanzar TAE cercanas o superiores al 1.000 %, especialmente cuando se realizan prórrogas o ampliaciones del plazo. Además, su modelo de negocio se centra en captar a personas con necesidad inmediata de liquidez, lo que puede derivar en decisiones impulsivas sin conocer el coste real. Estos elementos hacen que Pepper sea una entidad frecuente en procedimientos judiciales relacionados con créditos abusivos.

QueBueno

QueBueno es otra de las empresas más agresivas en el sector de préstamos exprés. Sus ofertas destacan rapidez y mínimos requisitos, pero la realidad es que los intereses pueden superar ampliamente el 2.000 % TAE, situándola entre las entidades con mayores reclamaciones por usura. Los plazos cortos, las prórrogas costosas y las comisiones poco transparentes favorecen que la deuda crezca de forma descontrolada. Además, muchos consumidores señalan que la información sobre el coste final no se expone adecuadamente antes de contratar, lo que refuerza el carácter abusivo del producto y abre la puerta a su reclamación y nulidad.

Cashper

Cashper ofrece microcréditos con TAE extremadamente elevadas, que pueden llegar a superar incluso el 17.000 % en préstamos a muy corto plazo. Aunque sus importes son reducidos, el incremento del coste por intereses, comisiones y renovaciones hace que muchos usuarios terminen pagando varias veces el dinero prestado. Además, Cashper suele dirigirse a un público vulnerable, incluyendo personas sin nómina o con historial crediticio complicado. La combinación de publicidad agresiva, intereses desproporcionados y falta de transparencia convierte a Cashper en una de las entidades con mayor riesgo de usura según los criterios jurídicos vigentes.

Otras entidades que ofrecen microcréditos abusivos

Además de las anteriores, existen numerosas entidades que operan de forma similar y que aplican intereses desbordantes: Avinto, Finipay, Smart Crédito, Dinevo, Instadinero, Financiar24, entre otras. Todas ellas comparten elementos comunes: TAE extremadamente elevadas, plazos muy reducidos, información poco clara y concesión sin análisis real de solvencia. En muchos casos, estas empresas se aprovechan de situaciones económicas vulnerables y generan un ciclo de endeudamiento que puede durar meses o años. Si el consumidor ha contratado cualquiera de estos productos, es muy posible que pueda reclamar la nulidad por usura y recuperar el dinero pagado en exceso.

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