Recibir una notificación de Hacienda reclamando una cantidad que no puedes pagar puede generar angustia e incertidumbre, pero existen mecanismos legales para afrontarlo sin perder el control. La Agencia Tributaria tiene potestad para exigir el pago de deudas, pero también está obligada a respetar tus derechos y ofrecer alternativas cuando la situación económica del contribuyente lo justifica. En Amagna, abogados en ley de segunda oportunidad, te ayudamos a analizar el origen de la reclamación, determinar si es correcta y diseñar la estrategia más adecuada para proteger tu patrimonio.
¿Por qué Hacienda puede reclamarte una deuda?
Hacienda puede exigirte el pago de una deuda tributaria por diversas razones, desde errores en declaraciones anteriores hasta sanciones derivadas de inspecciones. En todos los casos, el procedimiento debe estar debidamente notificado y fundamentado en una resolución o liquidación emitida por la Agencia Tributaria.
Motivos más frecuentes de las reclamaciones de la Agencia Tributaria
- Errores en declaraciones de IRPF, IVA o Sociedades que generan diferencias a favor de la Administración.
- Deudas no abonadas por impuestos pendientes de ejercicios anteriores.
- Multas o sanciones económicas por incumplimientos formales o retrasos en los pagos.
- Responsabilidad subsidiaria o solidaria, cuando se reclama la deuda de otra persona o sociedad.
- Cobros indebidos o devoluciones incorrectas, que Hacienda exige reintegrar.
Cómo se notifica una deuda o requerimiento de pago
La notificación puede llegar a través de correo certificado, sede electrónica o mediante publicación en el BOE si no se ha podido localizar al contribuyente. En ella deben constar los datos de la deuda, su importe, el motivo de la reclamación y los plazos para responder o recurrir. Ignorar esta comunicación no detiene el procedimiento y puede dar lugar a recargos o embargos. Por eso, lo primero es verificar la validez de la notificación y actuar con rapidez.
Qué hacer si Hacienda te reclama una cantidad que no puedes pagar
Revisar la notificación y comprobar si la deuda es correcta
El primer paso es comprobar el origen y la legitimidad de la deuda. Revisa que la notificación incluya el número de expediente, el concepto tributario (IRPF, IVA, etc.) y el periodo afectado. A menudo se detectan errores en las liquidaciones o duplicidades en los cálculos. También es importante verificar si la deuda ha prescrito —lo que ocurre generalmente a los cuatro años— o si el importe ya fue abonado. Contar con un abogado especializado te permitirá identificar irregularidades o defectos formales que podrían anular o reducir la reclamación.
Solicitar un fraccionamiento o aplazamiento de la deuda
Si la deuda es correcta pero no puedes pagarla de golpe, puedes solicitar un aplazamiento o fraccionamiento ante la Agencia Tributaria. Este mecanismo permite dividir el pago en cuotas mensuales adaptadas a tu capacidad económica. Para ello deberás presentar una solicitud motivada, indicando el importe total, los plazos propuestos y, en algunos casos, garantías o avales. Hacienda puede conceder el aplazamiento siempre que considere viable el plan, evitando así que se inicie el procedimiento de embargo. Actuar dentro del plazo es clave para evitar recargos adicionales o el inicio de la vía ejecutiva.
Pedir la suspensión del procedimiento si estás en desacuerdo
Cuando el contribuyente no está conforme con la deuda o considera que existe un error, puede solicitar la suspensión del procedimiento mientras se resuelve el recurso o reclamación correspondiente. De este modo, se paraliza temporalmente la ejecución (embargos o recargos) hasta que haya una resolución definitiva. Para conseguirla, Hacienda puede exigir una garantía —como un aval bancario o depósito—, aunque en algunos casos puede eximirse si la deuda es inferior a ciertos importes o si se demuestra una situación económica vulnerable. Este paso debe tramitarse con asesoramiento profesional, ya que un error procesal podría dejar sin efecto la suspensión.
Cuándo y cómo presentar un recurso o reclamación económico-administrativa
Si consideras que la deuda es injusta o incorrecta, puedes impugnarla mediante un recurso de reposición o una reclamación económico-administrativa. El recurso se presenta ante el mismo órgano que dictó la resolución y debe interponerse en un plazo de un mes desde la notificación. La reclamación, en cambio, se dirige al Tribunal Económico-Administrativo (TEAR o TEAC) y también dispone de un mes de plazo. Ambos procedimientos permiten revisar el fondo y la forma de la actuación de Hacienda, y pueden acabar anulando total o parcialmente la deuda si se demuestra que la Administración ha actuado de manera indebida.
Consecuencias de no pagar a Hacienda
Recargos e intereses por demora
Si no se abona la deuda dentro del plazo voluntario, Hacienda aplicará recargos automáticos que pueden oscilar entre el 5 %, 10 % o 20 % según el tiempo transcurrido. Además, se devengan intereses de demora desde el día siguiente al vencimiento del pago hasta su ingreso efectivo. Estos recargos son acumulativos y pueden incrementar notablemente la cantidad total debida, por lo que es recomendable actuar antes de que el expediente entre en vía ejecutiva.
Embargo de cuentas, nóminas o bienes
En caso de impago, la Agencia Tributaria puede iniciar el procedimiento de apremio, embargando cuentas bancarias, sueldos, pensiones o bienes del contribuyente. Los embargos se realizan por orden de prioridad y se ajustan al importe de la deuda más los recargos e intereses. No obstante, la ley protege ciertas cantidades mínimas del salario o pensión, garantizando que la persona afectada conserve un nivel básico de subsistencia. Contar con asesoramiento legal resulta esencial para detener o limitar los efectos del embargo cuando existen circunstancias económicas graves.
Responsabilidad solidaria y derivación de deudas
En algunos supuestos, Hacienda puede reclamar el pago de una deuda a terceras personas vinculadas al deudor, como administradores de empresas, herederos o cónyuges en régimen de gananciales. Esto se conoce como derivación de responsabilidad solidaria o subsidiaria, y debe estar expresamente motivada por la Administración. El afectado puede oponerse mediante recurso si demuestra que no tuvo intervención en los hechos generadores de la deuda o que la derivación carece de fundamento legal. Este tipo de situaciones requieren una defensa técnica precisa para evitar que el patrimonio personal se vea comprometido injustamente.
Alternativas si no puedes asumir la deuda
Negociar un plan de pagos adaptado a tu situación económica
Si tu situación económica no te permite afrontar la deuda de una sola vez, es posible negociar con Hacienda un plan de pagos flexible. El fraccionamiento o aplazamiento puede adaptarse a tus ingresos y gastos mensuales, siempre que demuestres buena fe y capacidad de cumplimiento. En la solicitud se deben incluir justificantes de ingresos, gastos fijos, préstamos vigentes y cualquier otro documento que acredite tu situación. Hacienda valorará tu capacidad económica y, si acepta el acuerdo, podrás evitar el embargo y los recargos, manteniendo tu situación fiscal regularizada. Es importante cumplir los plazos pactados y no acumular nuevas deudas, ya que el incumplimiento puede derivar en la revocación del aplazamiento y el inicio inmediato del procedimiento ejecutivo.
Acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad
Cuando la deuda es demasiado elevada y resulta imposible asumirla, una alternativa viable es acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Este mecanismo permite a particulares y autónomos cancelar total o parcialmente sus deudas, siempre que cumplan ciertos requisitos de buena fe y demuestren insolvencia. El proceso puede incluir la negociación con acreedores, la liquidación ordenada de bienes o la exoneración definitiva del pasivo insatisfecho (EPI). En muchos casos, las deudas con Hacienda y la Seguridad Social pueden reducirse o fraccionarse dentro de los límites establecidos por la ley. Con la ayuda de un abogado especializado, es posible liberarse del peso económico y empezar de nuevo sin el acoso de la Administración ni el riesgo de embargo constante.
Otras vías legales para evitar el embargo total de tus bienes
- Solicitar la declaración de insolvencia provisional, acreditando la falta de bienes o ingresos suficientes para satisfacer la deuda.
- Negociar un acuerdo de pago directo con Hacienda mediante representación legal, evitando recargos o sanciones adicionales.
- Revisar posibles errores en el procedimiento (plazos, notificaciones o cálculos incorrectos) que puedan invalidar la reclamación.
- Impugnar la derivación de responsabilidad solidaria o subsidiaria si la deuda se ha asignado indebidamente a un tercero.
- Solicitar medidas de protección patrimonial cuando la deuda afecta a bienes esenciales, como la vivienda habitual o el salario mínimo inembargable.
¿Por qué es importante contar con asesoramiento legal?
Riesgos de actuar sin un abogado especializado en derecho tributario
Afrontar una deuda con Hacienda por cuenta propia puede resultar más costoso que la deuda en sí misma. El desconocimiento de los plazos, los requisitos formales o las opciones legales puede llevar a perder oportunidades clave para recurrir o reducir el importe reclamado. Además, las notificaciones electrónicas y los procedimientos automáticos de embargo avanzan con rapidez, dejando poco margen de reacción. Sin el apoyo de un abogado, es fácil aceptar acuerdos desfavorables o asumir responsabilidades que no corresponden, lo que puede derivar en sanciones adicionales o incluso en la pérdida de bienes personales. El asesoramiento jurídico permite anticiparse, actuar dentro de los plazos legales y defender tus derechos frente a la Administración con argumentos sólidos.
Cómo puede ayudarte un abogado a reducir o anular la deuda
Un abogado especializado en derecho tributario puede analizar tu expediente, detectar errores y plantear estrategias eficaces para frenar o anular el procedimiento de cobro. Su intervención no solo aporta seguridad jurídica, sino también una visión técnica sobre qué opción —aplazamiento, recurso, o Ley de Segunda Oportunidad— resulta más conveniente según tu situación.
Entre las principales acciones que puede realizar destacan:
- Revisar la legalidad de la notificación y los cálculos de Hacienda, para detectar defectos de forma o fondo.
- Negociar directamente con la Administración, proponiendo planes de pago o alternativas más beneficiosas.
- Interponer recursos o reclamaciones económico-administrativas bien fundamentadas para suspender el cobro o reducir la deuda.
- Asesorarte sobre medidas de protección patrimonial, especialmente si existen bienes esenciales en riesgo.
- Guiarte en el proceso de la Ley de Segunda Oportunidad, asegurando que cumples los requisitos y obtienes el máximo beneficio legal posible.
En Amagna te ayudamos a encontrar una salida real
En Amagna entendemos que enfrentarse a una reclamación de Hacienda puede ser abrumador, sobre todo cuando no se dispone de medios para pagar. Nuestro equipo analiza tu caso con rigor, revisa la legalidad de la deuda y te acompaña paso a paso para encontrar la mejor solución: desde la negociación de un aplazamiento hasta la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad. Creemos que nadie debería perder su tranquilidad por un error administrativo o una deuda mal gestionada. Defendemos tus derechos, protegemos tu patrimonio y buscamos soluciones reales, porque la justicia también debe ser accesible para quienes más la necesitan.
