Concurso de acreedores

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Una aproximación al concurso de acreedores, lo que necesitas saber si tienes una empresa castigada por las dificultadas financieras.

El derecho concursal es el conjunto de normas que regulan las relaciones jurídicas y económicas de un deudor que no puede atender al cumplimiento de sus obligaciones en las condiciones inicialmente pactadas con sus acreedores.

Solicitud del concurso de acreedores

¿Cuándo es conveniente realizar la solicitud del concurso de acreedores? El concurso de acreedores debe solicitarse por los administradores de la sociedad, o apoderados con facultades suficientes para ello, cuando esta no pueda hacer frente a sus obligaciones ordinarias.

El nuevo texto refundido de la Ley Concursal, que entrará en vigor el próximo 1 de septiembre de 2020 establece en su artículo 2º, que deberá declararse el concurso cuando:

“Se encuentra en estado de insolvencia el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”.

Es decir, cuando somos incapaces de pagar, -a modo de ejemplo-, a nuestros proveedores que nos abastecen la mercancía, el importe del alquiler de la nave o local donde tenemos nuestro negocio, el crédito bancario que pedimos para invertir en la empresa, etc.

Cuando esto ocurre, tenemos la obligación de comunicar al juez de lo mercantil, si somos una sociedad mercantil, o al juez de lo civil, si somos un empresario persona física, dicha situación para que nos declare en concurso.

Declaración del concurso de acreedores

¿Cuáles son las consecuencias de la declaración del concurso de acreedores? La declaración de concurso acarrea múltiples efectos en la vida económica de la empresa. Sin embargo, nos centraremos en el efecto que genera sobre los créditos de nuestros acreedores.

La declaración de concurso aglutina todas las obligaciones que tenemos con terceros y las pone en el mismo “saco”, lo que se denomina la masa pasiva del concurso. Esto impide que nuestros acreedores nos reclamen las deudas individualmente.

¿Cuál es la finalidad de hacer esto? La finalidad no es otra que ver en detalle qué cantidad debemos y a quién se la debemos. Una vez dilucidada esta cuestión, deberemos ver de qué bienes disponemos para hacer frente a esas obligaciones. En caso de no tener bienes suficientes para pagar a nuestros acreedores, tendremos que negociar con ellos para que nos aplacen la deuda o nos la reduzcan.

¿Entonces, para qué sirve el concurso? La finalidad es poder negociar con todos nuestros acreedores al mismo tiempo la forma en que les vamos a pagar. Los acreedores, por supuesto, tienen interés en negociar. De lo contrario, es posible que no lleguen nunca a ver su crédito satisfecho. El acuerdo entre el deudor y los acreedores por el que se establece un plan e pagos se denomina “convenio concursal”. Si la empresa deudora cumple el convenio y paga lo pactado, se acaba el concurso.

¿Qué ocurre si no consiguen alcanzar un acuerdo? En tal caso, se abre la fase de liquidación. En esta fase se liquidan todos los bienes de la empresa y se paga con lo obtenido, hasta donde alcance, los créditos de los acreedores.

Si te preocupa la situación de tu empresa y necesitas asesoramiento, puedes contactar con un abogado concursal de Amagna.

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